La muerte de Cooke: la imposibilidad de revolucionar al peronismo

Publicado hoy en La Izquierda Diario

Se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Cooke. Aquí repasamos la biografía, del militante más destacado que tuvo el peronismo.

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Foto/imagen Autor: Marian Mancuso

 

Cooke nació en La Plata el 14 de noviembre de 1919 en el seno de una familia radical, su padre era militante de la UCR de Alvear. En su casa, de buen pasar y nivel cultural, donde se hablaba inglés, lo llamaron “John William”. Estudió derecho en la UNLP y se recibió de abogado en el mismo año del golpe de Estado de junio de 1943, del que Perón fue parte. Su padre quedó profundamente impactado por el entonces coronel Juan Perón que ocupaba la Secretaría de Trabajo y Previsión, demostraría simpatías renunciando al partido radical, luego del 17 de Octubre de 1945. John W. Cooke al ser colaborador de su padre, fue integrado a la lista de diputados del primer gobierno de Perón. Con solo 25 años fue el parlamentario más destacado, no solo por su oratoria, sino también porque cuando se tuvo que oponer al propio Perón, lo hizo.

En el parlamento fue el elegido por Perón para hacer la defensa del cierre del diario La Prensa, bajo el argumento de que era vocero de la oligarquía y representaba a las grandes familias terratenientes de la Argentina como los Gainza-Paz.

Para el segundo gobierno de Perón, Cooke no fue convocado a formar parte de la lista de diputados. Y se dedicó a publicar la revista De Frente donde profundizará su teoría de que el peronismo debe transformarse en un movimiento “revolucionario”.

El cobarde bombardeo a la Plaza de Mayo de junio de 1955, sobre la población civil indefensa, encontró a Cooke disparando con su pistola calibre 45 a los militares que intentaban el golpe gorila. El mismo se concretará el 16 de septiembre del mismo año, dictadura autodenominada Revolución Libertadora. Allí Cooke y otros dirigentes caen presos y serán trasladados a la cárcel más austral del país, en Rio Gallegos.

Con Perón en el exilio, una burocracia sindical dispuesta a negociar en beneficio de sus intereses y con los dirigentes encarcelados, Cooke logra fugarse a Chile junto a otros detenidos, entre los que se encontraba Héctor Cámpora. Mientras está detenido, Perón lo nombra explícitamente como único delegado en la Argentina capaz de conducir políticamente al movimiento peronista, incluso si Perón muere.
Establecido en Chile tomará contacto con Perón que se encontraba en Venezuela iniciando una correspondencia más que intensa, donde deja ver las artimañas del líder y las pretensiones de Cooke de “izquierdizar” al peronismo. Mientras tanto, el gran protagonista del enfrentamiento en el “teatro de operaciones”; era el movimiento obrero”.

Por los años de la “resistencia peronista”, Cooke en todo momento habla de que el objetivo es lograr la “huelga general insurreccional”, mediante la provocación del caos a raíz de los sabotajes que realiza el movimiento obrero desde la clandestinidad, en cada fábrica y barrio obrero. Esta intensa lucha de clases, darán al movimiento obrero una experiencia única que templará la fisonomía y combatividad a la siguiente generación obrera que protagonizará la gesta del Cordobazo, incluso contra la propia burocracia sindical peronista.

Cooke fue clave en las negociaciones entre Perón y Frondizi, para que el radical ganase las elecciones presidenciales en 1958, prometiendo una serie de concesiones al movimiento obrero. La desilusión no tardará en llegar, cuando al año siguiente estalla lagran huelga del Frigorífico Lisandro de La Torre. El intento de Frondizi de privatizar el frigorífico desató la ira de los trabajadores que fueron derrotados con tanquetas y carros de asalto de las FFAA (fue el estreno del “Plan Conintes”: Conmoción Interna del Estado).

Cooke se ubicará del lado de la huelga. Sin embargo, ese momento será el de su caída. Su rol político consistió en ser una mediación entre la combativa clase obrera por un lado y la burocracia sindical que cobrará fuerza tras la derrota y finalmente la política negociadora de Perón con civiles y militares.

La brecha entre Cooke y Perón no harán sino profundizarse

¿Qué lo lleva a radicalizar sus pretensiones revolucionarias? La revolución cubana y su exilio y amistad con los Castro y el Che Guevara lo llevarán a esbozar la teoría de querer fusionar “castrismo” con “peronismo”.

En abril de 1961 lucha como miliciano junto a los cubanos en defensa de la revolución, en la invasión de Bahía Cochinos.

La “novedad” se convertirá en utopía cuando lejos de que Perón acepte sus postulados revolucionarios, el viejo líder estará predispuesto a negociar con quien sea, usando al movimiento obrero como factor de presión, sin que avance en conquistar la independencia de clase.

La estrategia de colaboración de clases del peronismo en general, y de la versión “radical” de Cooke, llevará a la aventura de la guerrilla hacia los últimos años de su vida.

De esta manera, lejos de que “el peronismo es el fenómeno maldito del país burgués”, reafirmó ser el garante del orden del país burgués.

El 19 de septiembre de 1968, moría John William Cooke, sin llegar a ver en lo abiertamente reaccionario que se convertiría Perón a partir de su llegada en medio de la masacre de Ezeiza y el accionar de la Triple A.

Si Cooke fue la versión más “radicalizada” del peronismo, hoy el mismo partido del orden y la contención sigue colaborando con cuanto ajuste haya en curso a nivel político, y a nivel sindical pactando la tregua de la CGT con el gobierno de Macri y bloqueando la necesidad de la independencia política de los trabajadores.

 

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1976 La conspiración, ¿Contra quién? Sobre el nuevo libro de “Tata” Yofre

(Publicado en la revista Ideas de Izquierda Nº 31)

“Terminen con esta agonía”,

Ricardo Balbín a Jorge Rafael Videla.

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A 40 años del golpe genocida del 24 de marzo de 1976, se acaba de publicar el nuevo libro de Juan B. Yofre 1976 La conspiración1, que se suma a una serie de libros del autor como Fuimos todos (2007), Volver a matar (2009), El escarmiento (2010), 1982 (2011), La trama de Madrid (2013),Fue Cuba (2014) y Puerta de Hierro (2015), entre otros.

Yofre presenta entre sus credenciales haber trabajado entre 1969 y 1972 en el Palacio San Martín bajo la dictadura autodenominada Revolución Argentina.

Fue actor y testigo privilegiado de la vuelta del peronismo al poder y de su decadencia. Se fue del país en 1979 y explica que

… yo no me tuve que ir. Yo me fui. A mí nadie me persiguió. Estaba muy molesto, porque me entristece ver el fracaso del Proceso [de Reorganización Nacional, N. de R.]2.

Para sumar otra credencial al turbio currículum del autor es interesante notar que fue funcionario del gobierno de Carlos Menem; desde Julio de 1988 estuvo al frente de la ex Side (Secretaria de Inteligencia del Estado), una verdadera cueva de bandidos, para renunciar al gobierno una década después, siendo asesor presidencial (con rango de Secretario de Estado), de tal gobierno neoliberal. El menemato llevó a cabo los planes económicos que la dictadura dejó inconclusos, mediante la privatización de los servicios públicos –que la dictadura por una razón nacionalista no podía hacer en su plenitud– y por la precarización del trabajo y el deterioro de “lo público” (salud y educación), y llevó a cabo entrega de los recursos naturales al imperialismo. Yofre se jacta de haber bancado el indulto de Menem a los genocidas:

… si vos estabas al lado de Menem, es porque vos habías aprobado los indultos de Menem. Y como yo me comprometí con los indultos de Menem, yo no tenía vuelta atrás3.

Sin filtro, como el libro que aquí comentamos. Lo más interesante de1976 La conspiración son las fuentes de primera línea que posee. Se pueden apreciar copias de microfilms, memorándums, cartas, entrevistas realizadas por él mismo, entre las que se destaca al propio Videla en febrero de 2006, cables de la Embajada de EE. UU. en Buenos Aires y de los servicios de inteligencia de la CIA y la inteligencia checoslovaca que remitía sus informes a la KGB sobre la situación en la Argentina.

Asimismo usa como fuentes los titulares de la prensa de la época tales como La Opinión, dirigido por Jacobo Timerman, y La Tarde, cuyo director era Héctor Timerman, el funcionario del gobierno kirchnerista hasta hace no mucho tiempo. Ambos saldrían fotografiados en primera plana con Videla, junto a otros directores de  diarios. Con respecto a La Tarde, Yofre dice que “había sido una suerte de ‘Observador del Pueblo’ del subdesarrollo” aclarando que tal diario era dirigido por Joseph Goebbels, el ministro de propaganda nazi de Hitler. También cuenta entre sus fuentes a los periódicos y revistas de las organizaciones como el PRT-ERP4 y Montoneros. Pero la clave que une y da un orden a todas esas piezas de gran valor histórico y político son las notas de la agenda del general Albano Harguindeguy.

Con todo ello construye un relato sobre el que volveremos más abajo. Pero vale decir que cruza todos los datos para demostrar –“con los papeles en la mano”– sus afirmaciones.

El volumen se encuentra dividido en tres partes. La primera, llamada “La decadencia”, inicia la cronología que describe el país luego de la muerte del General Perón el 1° de Julio de 1974, hasta la caída de los ministros de Bienestar Social, José López Rega y el Ministro de Economía Celestino Rodrigo.

En este apartado se percibe el poder concentrado, in crescendo, de López Rega: el creador de la banda paraestatal fascista conocida como la Triple A5.

Tras la muerte de Perón, se incrementan el accionar de Montoneros y el PRT-ERP, mediante secuestros de empresarios, y atentados a milicos, policías y burócratas sindicales.

En mayo de 1975, Robert Hill, el embajador norteamericano, emite a Washington un análisis en cuyas conclusiones dice:

a) al menos por ahora López Rega ha maniobrado y ha vencido a sus oponentes civiles; b) hay pocas posibilidades que estos oponentes puedan reagruparse. Las esperanzas de que López Rega se aleje mediante métodos políticos (no por medios militares) están cada vez más lejos; c) La Sra. de Perón no abandonará a López Rega; d) Ambos continuarán conduciendo al país hacia un camino de más problemas económicos y de total destrucción del consenso político, e) Tal vez antes de fines de 1975, la situación se vuelva tan mala, tanto económica como políticamente, que los militares tendrán pocas alternativas y tomarán nuevamente el poder –o, al menos tratarán de hacerlo. f) López Rega tratará de infiltrar el ejército para equilibrar fuerzas y si el golpe llega, que fracase; g) aún si el golpe tiene éxito, difícilmente sea una panacea para los males del país (124).

El “Rodrigazo”, nacido de las jornadas de Junio y Julio de 1975 contra el Pacto Social (que implicaba no reclamar aumento salarial en el marco de una hiperinflación galopante) fue el encargado de voltear a los ministros López Rega y Celestino Rodrigo, con el rol protagónico del movimiento obrero a pesar de su dirección burocrática. Previo a su caída, para aumentar la temperatura el matutino La Opinión publicó el artículo más importante del año titulado “Denuncia militar sobre la Triple A” escrito por Heriberto Kahn. Allí se revelaban detalles de la organización que había ayudado a radicalizar la situación política al cobrarse la vida de activistas obreros, estudiantes, intelectuales y opositores políticos. Un oficial de Granaderos descubrió la organización en una de las oficinas a cargo del ministerio que dirigía López Rega. La caída fue inevitable.

Expresaron el punto más álgido de la crisis revolucionaria ya que los trabajadores iniciaban un proceso de  ruptura política con el peronismo en el poder, por primera vez en la historia.

Simultáneamente el ejército se entrenaba, con rotación de dos meses de duración de la tropa, en el combate al ERP en la selva tucumana, bendecido por la Iglesia en pleno teatro de operaciones.

En la segunda parte del libro, llamada Los conspiradores, se concentra en la decisión de los altos mandos de las FF. AA. de hacer el golpe. Decisión que fue madurando con el correr de la crisis hacia Octubre de 1975. Allí se delineó la Directiva del Comandante General del Ejército 404/75 o también conocida como Directiva Peugeot”. La misma establece la división del territorio nacional en zonas y subzonas para la lucha contra la subversión. El objetivo: aniquilación. Los detalles los conocemos hoy, tales como la metodología de la tortura y el plan sistemático de desaparición de personas.

En un documento secreto de máxima confidencialidad, de los altos mandos de las tres armas, leemos un apartado titulado “El enemigo: ‘Caracterización ideológica de la agresión’” donde los militares informan a toda la oficialidad de las FF. AA. contra quién se está peleando. Se habla de la Guerra Subversiva Marxista (GSM), y se establecen cuáles son las corrientes: (1) CHIONISTA Mao-Tse-Tung” donde los militares interpretan la estrategia de la guerra popular prolongada, y en tal cuadro entra la Argentina. En el siguiente punto vemos:

… en 1940 surge la denominada IV° Internacional por disensiones internas del Movimiento Comunista Mundial, fijándose como Objetivo general el siguiente: “Rescatar la continuidad, las tradiciones y el capital político del marxismo revolucionario, frente al revisionismo y a las tradiciones de la socialdemocracia y del estalinismo”. Para la consecución de este objetivo se fijó como estrategia general la “Revolución mundial”, que se articulará a través de tres modos de acción: (a) Revolución proletaria (a desarrollar en los países capitalistas avanzados, como ser FRANCIA, ITALIA, etc.). (b) Revolución política antiburocrática (a desarrollar en los Estados comunistas considerados degenerados burocráticamente, como ser RUMANIA, HUNGRIA, etc.). (c) Revolución permanente (a desarrollar en los países dominados por el capitalismo como ser Latinoamérica). Dentro de ésta concepción estratégica general se incluye a nuestro país siendo el Objetivo Final la constitución de una Sociedad Socialista con el signo ideológico del Marxismo Revolucionario Trotskista” (268-269).

Es sintomático que el trotskismo aparezca como un “fantasma que recorre el mundo” y en un mundo marcado por el ascenso revolucionario de las masas a partir del Mayo Francés de 1968, no podía ser pasado por alto por la cúpula castrense, muy a pesar de la debilidad y errores que cometió el trotskismo en el período6. El documento cifrado avanza en la descripción de Montoneros y el ERP, del que se habla y se combate a lo largo del periodo.

Peronistas, radicales y conservadores se alistan para el golpe, que comienza a instalarse en la agenda pública, mientras se incrementan las disputas internas del peronismo que discute tres variantes de salida a la crisis. Que Isabel renuncie y asuma Ítalo Luder, quien se había mostrado duro con la guerrilla (en reemplazo de Isabel Perón en una de sus reiteradas licencias) y había firmado tres decretos para darle mayor poder de fuego a las FF. AA. y era el candidato a sucederla con mayor consenso entre políticos y militares. Una segunda variante que era hacer el juicio político y que asuma Luder, pero este no quería quedar como “traidor a la viuda de Perón”. Y la tercera variante, el golpe.

El 4 de Febrero de 1976, en una casa particular de Barrio Parque se produce el encuentro secreto entre el líder del partido radical, Ricardo Balbín y Jorge Rafael Videla. Allí sostienen un breve diálogo donde el líder radical dice claramente “Terminen con esta agonía” (323).

Lo que este libro demuestra muy bien es que los radicales no estaban solos esperando, alentando o acordando los términos del golpe. El peronismo también hacía de las suyas:

… el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Victorio Calabró, mantuvo desde una semana antes reuniones con oficiales para convenir cómo y por donde iban a entrar las tropas a la casa de gobierno el día el golpe. “Es más, hasta entregó los planos del edificio para que las tropas del Regimiento de Infantería 7 no se cruzarán con la policía” (407-408).

La tercer parte del libro, El golpe, especifica el “día D”. El 23 de marzo los tres comandantes Videla, Massera y Agosti se reúnen con el ministro del Interior José Alberto Deheza. Allí el ministro les plantea que todos los diarios de ese día anuncian una pronta solución a la crisis y se habla del golpe. Los tres comandantes se miraron y le recordaron que luego de la caída de López Rega, por intermedio de Aníbal Demarco (que ocuparía la cartera de Bienestar Social), las tres fuerzas le habían ofrecido al gobierno el apoyo para sortear la crisis –léase aniquilar al “terrorismo”– y que la respuesta nunca fue contestada. Esa predisposición nunca llegó a la presidente. A la salida de esa reunión, los tres jefes se cruzan al Edificio Libertador. Videla llama por teléfono a la Casa Rosada y le ordena al jefe de la Casa Militar de la Presidencia que le comunique a la Sra. Presidenta que por razones de seguridad “viaje a Olivos en helicóptero”, esa era la señal. El golpe estaba en marcha.

Hacia la madrugada los pilotos le hacen saber que deben aterrizar de emergencia en Aeroparque por una falla técnica. Cuando bajan Isabel Perón es detenida y puesta en conocimiento de que ya no está al frente del gobierno; fue destituida. Allí Isabel habla con los militares que la detienen:

Debe haber un error. Se llegó a un acuerdo con los tres comandantes. Podemos cerrar el congreso. La CGT y las 62 organizaciones me responden totalmente. El peronismo es mío. La oposición me apoya. Les doy a ustedes cuatro ministerios y los tres comandantes podrán acompañarme en la dura tarea de gobernar (389).

De allí la expresidenta partió en un avión de la Fuerza Aérea hacia Neuquén, en calidad de detenida.

La mirada del libro en su conjunto está centrada (y acentuada) esencialmente en el accionar guerrillero, como si se tratara de una crisis política sostenida e incrementada por la corriente militante llamadaTendencia Revolucionaria del peronismo y los de filiación guevarista seguidores de Robi Santucho del PRT-ERP, sin que sea parte del escenario político la “insurgencia obrera” que fue creciendo en el país a partir del Cordobazo en 1969.

Es bastante difícil encontrar a ese actor social (desde nuestra perspectiva “él” actor central) que se fue forjando en la lucha de clases como una de las clases obreras más combativas del mundo si notamos que desde la   Resistencia peronista enfrentó con huelgas salvajes a la dictadura que derrocó al Gral. Perón en 1955, pasando por la experiencia “desarrollista” del radical Frondizi y que tuvo como uno de los grandes combates la defensa de la ocupación del frigorífico Lisandro de la Torre en 1959, donde los obreros más que nadie enfrentaron el Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado, que habilitaba a las FFAA a reprimir). O incluso lo que en su momento llamaba la atención del marxista belga Ernest Mandel cuando se preguntaba

¿Es necesario recordar que, en el curso de la huelga general más amplia que hasta la fecha ha experimentado Argentina, la de 1964, alrededor de tres millones de obreros ocuparon 4.000 empresas e iniciaron la organización de la producción por sí mismos?7

Ni que hablar del Cordobazo y la serie de levantamientos semiinsurreccionales hasta el día del golpe de Estado de 1976.

En cuanto a la burocracia sindical, queda claro la subordinación de los sindicatos hacia una política de colaboración de clases. En el libro se ve a un Casildo Herrera, Secretario General de la CGT, que sin sonrojarse decía desde Montevideo “yo me borré”, mientras la zona fabril era asediada por bandas paramilitares que acribillaban trabajadores. Por su parte, el mismo día del golpe, mientras se prestaba a negociar lo que sea con los militares, Lorenzo Miguel dijo “Yo me voy. Declaren la huelga general” (395). ¿Por detrás de los hechos, esquivando camiones y tanques de asalto que ya rodeaban la Casa Rosada pretendía declarar la “huelga general”? Yofre no registra a la clase obrera.

La complicidad de los partidos patronales es elocuente. Veamos la cantidad de intendentes (además de otros funcionarios) que aportaron los “civiles” al Proceso: UCR, 53,3 % y el PJ 19,3 % (432). Para Yofre el indulto a los genocidas es también el indulto a los civiles, que colaboraron con los genocidas. Por tal razón se irrita tanto en susconclusiones contra los juicios a los militares (muy a cuenta gotas, por cierto) a los que denomina “circo”, “mamarracho” etc. Sus conclusiones están bien a tono con, por ejemplo, la línea editorial de La Nación que cada tanto pide más impunidad8.

Lo cierto es que si el kirchnerismo hubiera abierto los archivos de la dictadura, el libro de Yofre no sería más que una pequeña libreta aportando algunos datos relevantes. Por el contario no tiene de que preocuparse, los genocidas se están muriendo de viejos, en libertad. Aunque siguen en las sombras, conspirando contra el pueblo trabajador.

Si tuviera que ubicar este libro en alguno de los cuatro relatos hasta el presente con respecto al genocidio9 diría que es una versión sui generisdel primer relato, el de los vencedores de esta guerra sucia. 1976 La conspiración es funcional a ese objetivo cuyo programa es más impunidad.

Mientras Yofre prepara un nuevo volumen sobre Cuba, a 40 años del golpe genocida, nos ofrece una agenda de libros que parecieran una advertencia contra quienes se atrevan a desafiar el orden burgués de civiles y militares, que son los verdaderos conspiradores contra el pueblo trabajador.

 

  1. Bs. As., Sudamericana, 2016. Entre paréntesis de indicarán los número de página de esta edición.
  2. Entrevista realizada por Emilio Nani y Jorge Mones Ruiz, en su canal online. Disponible en http://www.youtube.com.
  3. Ídem.
  4. Ver Robles, Andrea, “La Triple A y la política represiva del gobierno peronista” en Werner, R. y Aguirre, F., Insurgencia obrera en la Argentina 1969-1976. Tercera edición aumentada, Ediciones CEIP-IPS, 2016.
  5. Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo.
  6. Para profundizar la crítica a las corrientes de la izquierda en este periodo recomendamos, Werner, R. y Aguirre F. (2016), op. cit.
  7. Mandel, Ernest, Control obrero, consejos obreros,autogestión, México, Ediciones Era, 1974, p. 10.
  8. Nos referimos a la editorial del diario La Nación titulada “No más venganza” del 23/11/2015, profundamente repudiada por un amplio arco de los organismos de DDHH y personalidades de la política, la cultura y trabajadores, comenzando por los propios empleados de la redacción del diario.
  9. Ver: Castillo, Christian, “Elementos para un “cuarto relato” sobre el proceso revolucionario de los ‘70 y la dictadura militar”, Lucha de Clases 4, 2004, disponible en http://www.ips.org.ar.

UNGS: “La defensa de la educación empieza ahora”

El 17 y 18 se realizan las elecciones a consejeros de instituto y superior. Aquí entrevistamos al candidato del Instituto de Desarrollo Humano, Daniel Lencina por el Frente de Estudiantes de Izquierda.

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¿Qué importancia tiene la independencia política para la defensa de la educación pública?

Estas elecciones se dan cada dos años, y ahora frente al cambio de gobierno podemos ver que el ataque a la educación de hoy es continuidad del que comenzó con el gobierno anterior. Aun recordamos cuando Cristina Kirchner dijo que los docentes trabajaban cuatro horas y tenían tres meses de vacaciones. Luego continúo con las paritarias a la baja, con la complicidad de la burocracia sindical docente, que entrego la lucha a cambio de migajas. Después de que este ataque fueron por mas y hoy tenemos recortes en el presupuesto educativo. Esto para nosotros los estudiantes que nos preparamos para futuros docentes nos afecta de cerca, ya que la pelea por la defensa de la educación no empieza cuando te recibís; empieza ahora. Y prueba de ello fue la enorme movilización del cuatrimestre anterior, donde hubo miles de clases públicas y manifestaciones en todo el país, donde docentes y estudiantes nos unimos en una misma lucha.
Pelear por una educación de calidad es pelear por nuestro futuro.

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¿Qué seria pelear por una educación de calidad?

Por empezar, en cuanto al gobierno que se fue, lo más grave es que no tiraron por la borda a la menemista LES (Ley de Educación Superior). Creo que en estos 12 años se generó un sentido común que es que las grandes transformaciones vendrían desde arriba, es decir desde el Estado. Y eso también lo hacen desde la formación docente, te lo enseñan desde materias como PSEC en adelante. Los planes de estudio tienen ese contenido muy acentuado. Lo cierto es que durante más de una década no se tiró abajo la ley privatista que pone a los conocimientos generados por la universidad pública al servicio de los intereses privados, es decir, se generan convenios entre la universidad y empresas multinacionales donde se hacen pasantías, como las de ingeniería, que mientras te dicen que es una práctica pre-profesional detrás hay precarización laboral.
La última reforma en las carreras fue en el 2012, fue discutida entre cuatro paredes y eso afecto a los estudiantes pues se reformaron los planes de estudio, la misma conto con el aval de los consejeros que estaban en ese momento que eran de La Mecha (Patria Grande) que hoy conforman lista con el Funyp. Desde el año pasado estamos atravesando la última parte de esta reforma, que cambia los estatutos de la universidad, donde los estudiantes tenemos la oportunidad de pelear por la mayoria estudiantil en los órganos de gobierno.

¿Cómo ves a los profesionales y los intelectuales en la universidad?

Los veo en una encrucijada. O se quedan contemplando el ataque del macrismo y el ajuste dentro de la universidad o hacen algo para enfrentarla. Vi a muchos docentes que se indignaron con el envalentonamiento de la policía hacia los estudiantes, este episodio desemboco en una asamblea espontanea donde hasta la rectora tuvo que venir. Todos sabemos que la cana no puede ni pisar la universidad debido a la autonomía de la misma. Luego durante el avance del ajuste sobre la educación protagonizamos una enorme movilización que tuvo como protagonista a estudiantes y trabajadores de la educación, mostrando así todo el potencial de esta alianza.
Hace poco estuvo el debate con Horacio González y otros intelectuales, que debatieron con Christian Castillo del PTS en la UBA. Y allí Horacio hablaba de lo “testimonial” de la ética de izquierda y de cuál era el rol de los intelectuales.
Si bien es interesante escucharlo, acá en la UNGS, hace poco dio un curso sobre Trotsky pero quitándole el filo revolucionario, creemos que estamos lejos de ser “testimoniales”. Nosotros peleamos para desarrollar con toda esa alianza capaz de frenar cualquier ataque, con la fuerza de la unidad obrero estudiantil. No solo en el ámbito académico sino también solidarizándonos con las luchas obreras, como lo hicimos con los trabajadores de Lear.
Entonces los intelectuales pueden o ver pasar el ataque a la universidad o comprometerse de fondo con que la misma sea un aliado de la clase trabajadora. Queremos retomar lo mejor de los 70, y la valiosa historia y conquistas que obtuvo el movimiento estudiantil, tradiciones y experiencias como la del Cordobazo y el del Mayo Francés, ir ”del cuestionamiento de la universidad de clases, al cuestionamiento de la sociedad de clases”

¿Que implica ese cuestionamiento?

Implica que tenemos que debatir profundamente los problemas que tenemos, lo que cuesta recibirse y lo que cuesta avanzar en las carreras. En la universidad hay muchos intereses en juego, políticos y económicos. Mientras se cobren abultados sueldos, no hay progresismo que pueda cuestionar ni mucho menos transformar las bases de la educación.
Para el capitalismo argentino no es rentable que se reciban más profesores, ingenieros y técnicos. Y si se reciben, no pueden conseguir trabajo fácilmente porque no hay infraestructura que pueda absorber esa mano de obra. Es decir, no es un “negocio” para el capitalismo que haya más escuelas públicas, hospitales y viviendas. Lejos de eso, lo verdaderamente rentable es que haya especulación inmobiliaria, destrucción de los humedales para la construcción de barrios privados, clínicas privadas y educación religiosa.
Nosotros peleamos por la libertad de “cátedras”. Acá vos tenes una materia que la dan solo un pequeño equipo de docentes que, dicho sea de paso, hay pocas comisiones y oferta horaria, sobre todo para los que trabajan. Si hubiera más oferta de comisiones habría más docentes con trabajo y eso ayudaría a que transitar la carrera sea algo menos denso y más dinámico, y desde luego distintos enfoques teórico-políticos. En cuanto a los contenidos nos presentan la mayoría de las veces a las versiones liberales y revisionistas de la historia. Y si llegas a ver algo de marxismo lo ves según el área que cursas. Al Marx “filósofo” en Filo, al “sociólogo” en Política, e incluso al Marx “economista” en Economía Política. Nos orecen a un Marx afeitado, vaciado de contenido revolucionario. Presentado como “pasado de moda”. Ninguno de todos ellos habla del Marx revolucionario, perseguido junto al movimiento obrero, al constructor de la Primera Internacional y el que se apasionaba con Comuna de Paris (1871), la primera vez en la historia que los trabajadores tomaron el poder.
Todo ello pareciera no ser importante para formarnos. La historia que nos cuentan y con la que nos forman está hecha por algún que otro héroe, cuando en verdad el motor de la historia es la lucha de clases.
En mi caso, como militante del PTS y colaborador de la revista Ideas de Izquierda, peleo junto a mis compañeras y compañeras al decir de Marx que “los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Y esa pelea por la transformación radical de la sociedad es a la que invitamos.

Manifiesto por la anulación de la Ley de Educación Superior

A diez años de su promulgación Manifiesto por la anulación de la Ley de Educación Superior

Por una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo

 

Por Agrupación Nacional En Clave ROJA  (Mayo, 2005)
A una década de su promulgación se encuentra abierto un gran debate en torno a la Ley de Educación Superior. Las luchas del Comahue y la UNP pusieron en evidencia el agotamiento del ciclo de una universidad moldeada por la CONEAU y el FOMEC. La discusión sobre el futuro de la universidad pública ha ganado espacio en los medios de comunicación, resonando en foros, encuentros, donde comienzan a delinearse las diferentes estrategias.

En este Manifiesto de En Clave ROJA presentamos un programa de medidas que, partiendo de la anulación de la LES, y en el marco de la serie importante de luchas que están protagonizando los trabajadores, supere la decadencia de Universidad actual, con el objetivo de luchar por una Universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo.

encabezado

Importantes acciones y levantamientos populares contra los gobiernos proimperialistas atraviesan América Latina desde el año 2000, con el derrocamiento de Lucio Gutiérrez en Ecuador como su episodio más reciente, a la vez que el movimiento obrero, especialmente en Brasil y en Argentina, comienza a ganar protagonismo.

En nuestro país las jornadas del 19 y 20 de Diciembre de 2001 fueron un punto de inflexión mostrando un contundente rechazo de las masas a la implementación abierta de las recetas del Consenso de Washington, y a los partidos que las aplicaron: la UCR y el PJ.

Hoy, el movimiento obrero sale a luchar contra los salarios de miseria autoorganizándose frente a la burocracia (tanto de la CGT como de la CTA), y comenzando a dar pasos históricos en la coordinación como la huelga solidaria del Subte por LAFSA y el Garraham, y como en el Encuentro Obrero realizado el 2 de abril en Buenos Aires, o el reciente acto unitario del 1º de Mayo pasado.

En la Universidad y los colegios también vemos como los docentes no se conforman con los sueldos de pobreza del Gobierno de Kirchner y salen a la lucha como lo demostraron con fuerza en las recientes huelgas de la CONADU y la CONADU (histórica) o los docentes en Salta.

Mientras tanto el “capitalismo en serio” de Kirchner compromete más del 3% del superávit fiscal para el pago de la deuda externa e hipoteca las riquezas de los trabajadores por treinta años mediante el pacto con el FMI, al tiempo que intenta vender “espejitos de colores” prometiendo el 6% del PBI para la educación para el año… 2010 (“2010, odisea de la educación”). Las prioridades de este gobierno son claras: por cada peso destinado a la suma de los presupuestos de Salud, Educación, Vivienda y Agua potable, destina $1,3 al pago de la deuda.

No es mejor el lugar de la educación superior en la agenda del gobierno, su coqueteo con ciertas reformas cosméticas de la Universidad de la LES se proponen “naturalizar” la decadencia a la que fue confinada la Universidad. Expresión de esta continuidad con las políticas de los ’90 es la perpetuación en el cargo del Secretario de Políticas Universitarias, Juan Carlos Pugliese, uno de los pilares de la avanzada menemista sobre la universidad en los ’90 contra la que el movimiento estudiantil se enfrentó en el ’95 y el ’99.

En este contexto es que el movimiento estudiantil tiene planteado retomar el camino de grandes gestas como la gran huelga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1999, que llegó a dar un organismo de autoorganización como el Consejo general de Huelga (CGH), que fue la máxima expresión de la resistencia estudiantil contra los planes del FMI y el Banco Mundial.

A 10 años de la puesta en marcha de la Ley de Educación Superior (LES) hay que decir claramente que es un ciclo que se encuentra agotado, completamente perimido. Esta ley, emblema de las reformas de mercado en la Educación Superior, no pudo alcanzar su “objetivo de máxima”: lograr la privatización y el arancelamiento total de la universidad, liquidando la conquista de la Universidad Pública y Masiva.

Sin embargo, sí alcanzó un “objetivo de mínima”: avanzar en la elitización y mercantilización de importantes aspectos de la educación universitaria, “conquistas” reaccionarias como la devaluación del título de grado mediante la generalización de los posgrados pagos, la multiplicación de los acuerdos con las grandes empresas que llegaron a moldear carreras enteras, y toda una batería de políticas como ser: los cupos, las “contribuciones voluntarias”, los exámenes para restringir el ingreso. Todas estas sumadas a los mecanismos de segregación social que establece de por sí la sociedad capitalista para el acceso a la educación superior.

Frente al Gobierno de Kirchner y quienes quieren defender esta Universidad de la LES escondiéndose detrás de las reformas cosméticas. Nuestra pelea no puede limitarse a la derogación de la ley, es decir a sus efectos futuros. Es necesario desterrar definitivamente la elitización y la mercantilización de la universidad. Por esto, los centros, federaciones y agrupaciones estudiantiles tenemos que lanzar una gran campaña nacional por la ANULACIÓN de la LES. Y de esta manera avanzar en la construcción de una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo.

Financiamiento para una eficiente evaluación de la calidad o un eficiente mecanismo de cooptación para el avance de la LES.

En el marco del plan de reformas neoliberales establecidas por el Consenso de Washington, los ideólogos de la LES partían de cuestionar la baja “eficiencia productiva” de una universidad masiva, que recibía “muchos” recursos para unos pocos egresados y de “dudosa calidad”. El argumento principal fue que subordinando el financiamiento a la implementación de objetivos de “eficiencia” se aumentaría la “calidad” de la educación universitaria y su “equidad” social.

Crearon entonces, por un lado, un conjunto de programas para rediseñar la asignación del presupuesto: el Fondo de Mejoramiento para la Calidad Universitaria (FOMEC), el Programa de Incentivos para Docentes e Investigadores (PIDI), el modelo de “costos Standard” para asignación de recursos, y por otro lado, un organismo evaluador centralizado, la Comisión Nacional para la Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU).

¿Qué significó “avanzar en la eficiencia y la calidad”?

La actuación de la CONEAU y sus nefastos resultados han dado muestra de ello. Tras 10 años de acreditaciones la Universidad Pública ha sido arrasada por un huracán que ha profundizado la entrega de las instituciones universitarias a manos de los intereses del mercado capitalista. Muestra de esto es la decadencia académica y edilicia, así como también el peso que adquirieron las grandes empresas en el diseño de las carreras reorientando el conocimiento y la investigación hacia el mercado. Simultáneamente han impulsado el “boom” de las universidades privadas y los posgrados pagos.

Este proceso lo vemos en facultades como Ingeniería de La Plata o Medicina, Arquitectura o Ingeniería de la UBA, donde la relación entre universidad, posgrados pagos, LES, y empresas privadas, se expresa directamente alrededor de convenios con laboratorios como Roche, emporios como la Corporación del Sur (que construyó Puerto Madero) o empresas como Techint.

Su “obstinada preocupación” por la “calidad” no fue más que una cubierta para avanzar con la privatización de la universidad pública. El proyecto neoliberal de un “Estado mínimo” necesitaba contar con una “Universidad mínima” proveedora de una elite “calificada” de técnicos capaces de maximizar las ganancias capitalistas.

Cualquier duda respecto a qué es la “calidad” en manos de estos privatizadores se despeja al comprobar (mediante numerosas investigaciones realizadas) que en los diferentes programas implementados, los procesos de evaluación de la CONEAU sólo otorgaron un lugar marginal a la investigación, la docencia, y la calidad académica en general, frente al peso descomunal otorgado a la gestión administrativa y académica, o sea, al avance privatista.

Por ejemplo, el 50% de los proyectos rechazados por el FOMEC lo fueron por instancias institucionales que no tenían el atributo de evaluar la calidad (DE, CP, CAC, CD). Un análisis de los dictámenes de evaluación del mismo programa nos muestra que proyectos que se encontraban en el piso mínimo de calidad, pero que eran de alto impacto en cuanto a reforma académica fueron aprobados. Por su parte, las evaluaciones del tan mentado Programa de Incentivos a la Docencia y la Investigación (PIDI) terminaron relegando las investigaciones científicas frente a los trabajos centrados en la gestión.

Todo esto se legitimaba avasallando la autonomía universitaria mediante de las acreditaciones de la CONEAU integrada, por diputados (3), senadores (3), funcionarios del gobierno (1), rectores de universidades privadas (2), y por lo más encumbrado de las camarillas profesorales de la universidad pública (3). La CONEAU anticipaba desde su composición misma que no sería la calidad de los proyectos el eje de la evaluación, sino más bien, el impacto de los proyectos para las reformas de mercado que se proponían.

En este marco se crean estos “programas especiales” que supuestamente financiarían a quienes alcanzaran la tan mentada “calidad y eficiencia”. Dichos programas no llegaron a representar más que un reducido porcentaje del presupuesto universitario (nunca llegaron a más del 8%). Sin embargo, estos fondos, aunque mínimos en relación a las necesidades de la universidad, fueron más que suficientes para ganar la adhesión entusiasta de las camarillas corruptas para la implementación de la LES.

Si las evaluaciones sólo apelaban a asegurar “la calidad” de la universidad para el mercado, las “partidas especiales” no tenían más objetivo que adquirir ejecutores, con cierta “legitimidad”, para dichas políticas. El Banco Mundial aporta el dinero y los criterios privatistas de evaluación; las camarillas aplican, y reciben su parte.

Una institución política clave asociada a la LES fue el FOMEC. Lanzado en 1995 fue el programa precursor en la asignación de presupuesto para aplicación de reformas mercantiles en base a proyectos concursables. Su presupuesto inicial, proporcionado por el Programa de Reforma de la Ecuación Superior dependiente del Banco Mundial fue de u$s 238 millones para el período 1995-2000, a partir de lo cual seguiría implementándose con fondos del presupuesto universitario.

Sus objetivos, a parte de “mejorar” la gestión, eran los de implementar la reforma académica en los planes de estudio e imponer la departamentalización, que implicaba que distintas carreras de una misma facultad compartan un “tronco” mínimo común, con la eventual obtención de un título intermedio, apuntando a acortar el ciclo de grado pasando las especializaciones a los posgrados pagos, y una disminuyendo drástica de la planta docente.

Sin embargo, su gran logro consistió imponer, a partir de 1997, la lógica del chantaje que ligaba financiamiento a evaluación, lo que dieron en llamar modelo de “costos estándar”. Hoy, el Banco Mundial puede sincerarse declarando que “La SPU [Secretaría de Políticas Universitarias] diseñó un modelo de asignación de recursos […] que no tuvo por finalidad premiar la calidad sino financiar proyectos para el desarrollo institucional” (BM, 2003).

No a la injerencia del financiamiento privado en la Universidad Pública. Abajo el manejo discrecional del presupuesto por las camarillas.

Triplicación del presupuesto universitario en base al no pago de la deuda externa bajo control democrático de estudiantes, docentes y no docentes.

No a las carreras moldeadas por el mercado y los convenios que atan a la Universidad a los monopolios capitalistas.

Por carreras orientadas según las necesidades del pueblo trabajador y convenios con las organizaciones combativas de la clase obrera.

No a las acreditaciones de la CONEAU conformada por diputados, senadores y rectores de universidades privadas, representantes del gobierno y de los intereses empresariales.

Por la plena autonomía universitaria.

Por una comisión integrada por los científicos más destacados, no vinculados a instituciones privadas ni empresariales, junto a estudiantes, docentes y no docentes con fiscalización de las organizaciones sociales que sea la que controle la calidad de la enseñanza.

Posgrados arancelados: la privatización encubierta

En la avanzada por la privatización de la educación superior, los impulsores de la LES presentaron al desarrollo de los posgrados como una vía de superación a la crisis de la universidad pública.

Lejos de esto, podemos decir que, de conjunto, el aspecto más desarrollado de la estrategia privatista de la LES lo constituye el avance demoledor de los posgrados arancelados sobre la educación universitaria. Si bien no pudieron llevar hasta el final la privatización liza y llana de la educación pública, sí lograron devaluar y restringir el ciclo de grado, a la vez que imponer de hecho el pago de un arancel para obtener un titulo “de primera” a través de los posgrados pagos.

Una privatización de hecho de la universidad tal cual la conocíamos, que establece al ciclo de grado como un verdadero “enseñadero” con funciones de nivelación y filtro de dimensiones monstruosas. Una especie de gigantesco CBC, en el que cada vez se reciben menos estudiantes, mientras que en el posgrado la relación egresados/ingresantes se duplica. También aquí el argumento de la supuesta “calidad” es refutado, en tanto que en los posgrados nos encontramos, en lo sustancial, con los mismos docentes y conocimientos impartidos en el grado.

Al calor de la LES la cantidad de posgrados creció más de un 140%, triplicándose en las universidades estatales y duplicándose en las privadas. La tradicional orientación “profesionalista” de la universidad pública argentina (un título de grado que permitía ejercer una profesión) fue trasladada al posgrado. En el campo de la Salud el avance privatista en base a los posgrados ha sido realmente avasallante. La oferta de posgrados creció en total un 227%, correspondiendo al día de hoy un 44% en instituciones privadas contra un 36% en las estatales.

Al tiempo que elitizó mediante los posgrados, la LES impulsó la proliferación de los institutos terciarios no universitarios que luego acreditaba como “carreras universitarias cortas” generando una lucha desenfrenada por la “captación” de estudiantes-clientes.

Así mismo, en el ámbito de los posgrados se generó mediante la evaluación una “desesperación de credencialismo”, llegando al punto de impulsar a la construcción de posgrados “endógenos” de baja calidad en función de la posibilidad de reproducción financiera y personal de las camarillas profesorales. Como dijo un ex alto funcionario de la CONEAU y el FOMEC: “si no tenemos posgrado, los que no lo tenemos nos juntamos, organizamos un posgrado y nos damos posgrados a nosotros mismos”.

¿Qué tipo de posgrados impulsó la LES? Lejos de sus promesas de incentivar el desarrollo de la ciencia en la universidad, podemos ver que en estos años los Doctorados, definidos por la LES como el área que tiene por objeto la “creación de verdaderos aportes originales”, decrecieron enormemente frente a Maestrías y Especializaciones, definidas por la demostración de “destreza en el manejo conceptual y metodológico correspondiente al estado actual del conocimiento en la o las disciplinas del caso” y por la presentación de un trabajo final integrador respectivamente.

No al negocio de los posgrados pagos y a la degradación del título de grado.

Por la gratuidad de todos los posgrados.

Por una educación pública, gratuita, y de alta calidad científica.

Las murallas al ingreso: ¿calidad o elitización?

Como si la creación de los posgrados pagos fuese poco, desde el punto de vista de la elitización de la educación superior, la Universidad de la LES ha avanzado en muchas universidades nacionales en la implementación de lo que sus teóricos dieron en llamar “políticas de ingreso”.

Las máximas elaboradas por el Banco Mundial en este punto son claras: “achicamiento del sistema de educación superior y concentración de la calidad en unos pocos”. Los fundamentos también: “no invertir fondos del Estado, que se pueden usar para transferir a los organismos de crédito internacional, en financiar a estudiantes que no terminan sus estudios o tardan mucho en hacerlo”.

Así respondían y responden quienes planifican las políticas educativas al hecho de que muchos estudiantes que ingresan a la universidad no tienen posibilidades de continuar sus estudios, ya sea por la decadencia de la educación primaria y secundaria, como por el hecho de que no disponen de los recursos socio-económicos para hacerlo. Los datos son contundentes, hoy sólo un estudiante del sector de más bajos ingresos logra acceder a la educación universitaria de cada ocho del sector más alto.

Dos tipos de procesos se implementaron en la educación superior para sustituir la pedagogía por el darwinismo social. Por un lado la “diversificación de la oferta” de la educación possecundaria orientada hacia el mercado con la expansión de carreras cortas para los estudiantes que necesitan insertarse rápidamente al mercado laboral, y la subsistencia de carreras largas para quien aún se las pueden costear. Y por otro lado la restricción del ingreso mediante exámenes eliminatorios para quienes tienen la osadía de elegir carreras largas sin tener los recursos socioeconómicos suficientes.

No faltan los apologistas lastimosos que intentan presentar las “políticas de ingreso” como forma de “nivelación” para quienes llegan a la universidad proveniente de colegios públicos con formación insuficiente.

A ellos se suman los defensores del “equilibrio de mercado”. Preocupados por la “excesiva” oferta de profesionales y técnicos que genera la Universidad Pública. Frente a un mercado incapaz de absorberla, proponen limitar el ingreso con cupos, aranceles y exámenes, que restituya el “equilibrio”. Este argumento lo escuchamos de boca de aquellos que buscan el ingreso restrictivo en la mayoría de las carreras de medicina del país.

Su discurso es que “sobran médicos”, que estos exceden a la “capacidad operativa” del actual sistema de salud, cuando más del 40% de la población es pobre y no tiene acceso a un sistema de salud digno. Los trabajadores de la salud salen a luchar contra a la destrucción del hospital pública. Frente a esto los apologistas de la LES, más que un “excedente de médicos” lo que demuestran es el “modelo social” al que la LES es funcional, donde las necesidades del pueblo trabajador no son un elemento a tener en cuenta.

El caso de la UNLP, que actualmente se encuentra en litigio es ilustrativo de estas políticas habiendo llegado al paroxismo de que a la carrera de ciencias médicas a la que en 1990 entraban 3098 estudiantes hoy ingresen… 75. Sin embargo no fue esta carrera la única que implementó “políticas de ingreso” en la UNLP.

Tenemos también, el caso de la UNC, en donde en la Facultad de Ciencias Médicas reglamentaron un cupo máximo de 550 estudiantes y en las principales facultades impusieron un arancel bajo la forma de contribución voluntaria.

Como en muchas universidades, la implementación de estas políticas fue requisito fundamental para tener un lugar en la repartija del magro presupuesto universitario, mecanismo ante el cual las camarillas gobernantes se sumaron complacidas.

Otro mecanismo del arsenal elitizador fue la precarización de la educación secundaria. Por ejemplo, en la UNLP esto significó la disminución de los ingresantes provenientes de las escuelas públicas por los efectos de desfinanciamiento crónico del traspaso de los colegios dependientes del Ministerio de Educación de la Nación al ámbito de la provincia a partir de 1993.

Todo esto, se suma a aquellos mecanismos permanentes de segregación, tanto económicos, como sociales y culturales, del propio capitalismo.

Contra la “diversificación” de carreras “cortas” para los hijos de los trabajadores y de los desocupados, y carreras “largas” para los que puedan sortear sus múltiples mecanismos de segregación social.

Defendamos el derecho universal a una educación integral que supere el “adiestramiento técnico” y permita el acceso a la cultura y a la ciencia para las grandes mayorías.

Abajo los cupos y todos los mecanismos “pedagógicos” y económicos que limitan el ingreso a la universidad.

Por el ingreso directo e irrestricto a la universidad y cursos de apoyo extracurriculares para quienes los quieran tomar.

Por becas para los hijos de los trabajadores y los desocupados, y jornada laboral reducida con igual salario para quienes quieran estudiar en la universidad.

Por provisión gratuita de los materiales de estudio.

Por comedores estudiantiles.

No a la degradación de la educación primaria y secundaria, verdadero filtro preuniversitario.

Abajo la Ley Federal de Educación. Por un salario docente igual a la canasta familiar. Por el aumento inmediato del presupuesto de la educación básica del 8% del PBI en base al no pago de la deuda externa.

Incentivos para la investigación o prebendas para la estratificación

Si durante los ’90 el ascendente de la ideología privatista, de la mano de la convertibilidad y el auge del consumo de los sectores más privilegiados de las clases medias, sirvió para avanzar en la entrega del país aplastando resistencias de la mano de burócratas y comisionistas, la universidad no fue ajena a esta ofensiva burguesa.

Este contexto general, relevante en sí mismo para la implementación de las reformas de mercado en la Universidad, tuvo a su interior mecanismos precisos cuyo lema fue: “a cada quien su mecanismo de cooptación”.

Para llevar adelante esta máxima se crea en 1993 el Estado Mayor de la avanzada mercantilista sobre la universidad, la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU). Su primera misión fue cooptar a la elite profesoral que monopolizaba y monopoliza los organismos de gobierno de la universidad; el mecanismo privilegiado fue el Programa de Incentivos a los Docentes Investigadores.

Este Programa logró doblegar las resistencias iniciales de las camarillas gobernantes de las universidades nacionales, empezando por el Consejo Interuniversitario Nacional, hasta llegar a incluir a poco más de 20.000 docentes a nivel nacional, configurando una primera estratificación entre los que acceden a los incentivos – que suman a sueldos que en algunos casos llegan a los $3.000 -, por un lado, y más del 85% de los docentes que se ven obligados a vivir con salarios que están por debajo de la línea de pobreza, por el otro. Sin hablar de la gran cantidad de docentes en facultades de todo el país que trabajan sin percibir ningún salario: los llamados “ad honorem”.

Pero para un proyecto tan reaccionario como elitizar la educación superior y ponerla al servicio de los intereses del mercado, esta primera división no es suficiente. Dentro de los que pueden acceder a los incentivos se operó una segunda división, donde las categorías más altas -y por ende con una renta superior- son monopolizadas por quienes tienen ya rentas de dedicación exclusiva, que no por casualidad son en su gran mayoría profesores titulares concursados y por lo tanto miembros de la casta que acapara los más importantes cargos de gobierno de la universidad.

La “objetividad” de los criterios para pertenecer a la casta superior, que a su vez se combinan con éxito con el mayor de los clientelismos políticos, deja bastante que desear. El hecho de ocupar un cargo de rector o de profesor titular “vale más” que el aporte científico o artístico que alguien pueda hacer. Un criterio de excelencia sin duda bastante burocrático, donde, a partir de la grilla de evaluación diseñada por el CIN, un profesor titular que hubiese sido rector dejaría opacado al mismísimo Einstein que sería caratulado como de tercera categoría.

Pertenecer tiene sus privilegios. Los que ocupan altos cargos de gestión y/o son profesores titulares concentran poder político, rentas, acceso al financiamiento, viajes a congresos, etc. que a su vez les permiten obtener más puntos, que a su vez les dan más acceso al poder político, a las rentas, al financiamiento, a los congresos, etc.

Como cualquier casta los mecanismos de promoción de nuevos miembros quedan supeditados al beneplácito de los más beneficiados dentro de los más beneficiados, a saber: los miembros del aristocrático Banco de Evaluadores.

Basta de docentes de primera y de segunda. Ningún docente sin salario.

Por un aumento salarial de emergencia para docentes y no-docentes hasta cubrir los costos de la canasta familiar para el cargo testigo.

No al uso de los incentivos como prebendas para una elite.

Por un presupuesto universal para ciencia y técnica. Por el libre ejercicio de la actividad científica.

Ciencias sociales y humanidades, ¿un silencio cuantificable?

La ofensiva burguesa de los ’90 sobre las conquistas de los trabajadores y el pueblo creó sus apologistas profesionales. No los buscó, salvo excepciones, en la universidad pública. Toda una pléyade de periodistas y técnicos sociales perfeccionados en las universidades yanquis sirvieron de escribas y animadores televisivos para convencer de que el hambre y la entrega eran síntomas del acceso al “primer mundo”.

Las ciencias sociales y las humanísticas en general fueron llamadas a silencio, con eso bastaba. Mientras tanto en los manuales del Banco Mundial las ciencias sociales eran identificadas con el positivismo jurídico, el marginalismo económico, la mercadotecnia, y la administración, tanto de empresas como de “recursos humanos”.

En el terreno de las “ciencias blandas” la política no se diferenció mucho de la que se tuvo hacía las “ciencias duras”, a saber: incentivos para estratificar al cuerpo docente entre aquellos que cobran salarios de miseria y una elite destinataria de incentivos, viajes a congresos, publicaciones, etc. que garantice mantener el silencio cómplice en las diferentes disciplinas.

La gran diferencia fue que mientras en las “ciencias duras” los incentivos, puntajes, y categorización eran una práctica antediluviana que durante los ’90 vino a consolidar a grupos privilegiados preexistentes, en las ciencias sociales y humanísticas fue un fenómeno nuevo que vino a crear un nuevo grupo de investigadores, una suerte de “nuevos ricos” que se sumó a los “ricos de cuna” de las cúpulas del CONICET.

No es de extrañar que en este marco el “pensamiento único”, llamado a proscribir cualquier idea que cuestione el capitalismo, haya desembarcado en la Argentina. La ideología de que con la democracia burguesa “se come, se cura y se educa” atravesó todos los análisis de todas las disciplinas como intento de desterrar cualquier vestigio de la idea de revolución. El ascenso revolucionario de los ’70 fue estigmatizado como ejemplo de barbarismo social, o en el mejor de los casos como un período de heroísmo pasado de moda. La “calidad” y la “eficiencia” proclamadas por la LES se tradujeron en las humanidades como silencio y amnesia.

Junto con el “pensamiento único” florecieron las cátedras únicas, en las que conceptos como “lucha de clases” y “clase obrera” fueron relegados al cajón de los recuerdos, y el marxismo proscrito o descuartizado hasta hacer irreconocible su misma sombra. En este sentido, la cátedra de Romero en Historia de la UBA es un triste emblema, que ante el “osado” surgimiento de una cátedra paralela logró obtener el apoyo de lo más consagrado de la intelectualidad local, pero no pudo mantener más que una minoría de su anterior alumnado cautivo.

En la actualidad, los relevos de la era “K” llegan de la mano de un importante sector de intelectuales entre los que cuentan Horacio González, Nicolás Casullo y José Pablo Feinman, que se han transformado en apologistas de las bondades “nacionales y populares” del superavit fiscal y los acuerdos con el FMI. Mientras aceptan cargos en la Biblioteca Nacional, o incluso de secretarios del gobierno, como el caso de José Nun, callan ante la entrega del país al imperialismo y la represión a trabajadores y luchadores.

El fin del silencio cómplice no puede llegar de la mano de estos intelectuales, ni con las utopías reformistas como el “Plan Fénix” o el Proyecto “Mariano Moreno” de la UBA. Un cuestionamiento de raíz a la universidad de la LES en este terreno solo puede venir de la mano de una nueva intelectualidad que traiga a la lucha de ideas todo aquello que la LES proscribió empezando por los conceptos de “clase obrera” y “lucha de clases”, para recuperar frente a la historia oficial de la democracia burguesa como destino final, la verdadera historia de lucha de la clase obrera y la idea de la revolución social.

Basta de “pensamiento único” y discriminación ideológica en las universidades.

Por la libertad de cátedra y cátedras paralelas contra la ideología oficial.

Basta de intelectuales cómplices de la burguesía.

Por una intelectualidad marxista junto a la clase trabajadora.

Un régimen feudal en la universidad

¿Cómo la elite profesoral que concentra las prebendas de la LES garantizó y garantiza el vaciamiento de la universidad desde adentro?

El ejemplo de la UBA es ilustrativo. Según datos del Censo del año 2000, de un total de 7.361 Profesores Titulares y Adjuntos sólo el 50% -aproximadamente- estaba concursado y tenía derecho al voto en el claustro de Profesores para el Consejo Superior y los Consejos Directivos de las Facultades. Lo que significaba que un puñado de 3.700 Profesores tenían mayor representación (50% más) en los órganos de gobierno que 253.260 estudiantes. Por si esto fuera poco, la mayoría de los docentes, en la actualidad 21.538, votan como “graduados”, y los 10.000 no-docentes que trabajan en la universidad no existen para el régimen.

Desde aquel entonces esta situación se profundizó, según el Censo 2004 de la UBA, hoy la proporción de los Profesores Titulares y Adjuntos se ha reducido casi un 10%, concentrando aun más los derechos políticos dentro del régimen universitario. Esto no podría ser de otra forma, ya que los concursos son manipulados por los mismos que ya están concursados para cuidar que no haya ningún nuevo “miembro” que perturbe los pactos establecidos.

Pero estas camarillas oligárquicas no actuaron en soledad. Contaron con el apoyo incondicional de la dirección estudiantil de la Franja Morada. Esta sociedad fue decisiva para bloquear y desviar las luchas estudiantiles contra los ataques privatistas, como lo hizo en la UBA la impresentable dupla Schuberoff – Franja Morada en el 95´ y el 99´.

A fines de los ’90 el retroceso de la Franja Morada debilitó el poder de las camarillas. Sin embargo, salvo excepciones como la elección directa del director de la carrera de sociología (UBA), el conflicto en el Comahue, y más recientemente en la UNP, las camarillas gobernantes lograron conservar casi intacto el “statu quo” en la universidad. Para esto se basaron en los elementos más conservadores de amplios sectores de los estudiantes, que a pesar de la degradación de los títulos, y el meteórico aumento del desempleo y la precariedad laboral entre los egresados universitarios, siguen priorizando la posibilidad de tener un acceso privilegiado al mercado de trabajo mediante un diploma.

La utilización “activa” de estos aspectos conservadores ya la empezamos a ver en el conflicto del Comahue, reflejada en la organización de los “Autoconvocados” que aglutinó a estudiantes para la defensa de las acreditaciones de la CONEAU y el ingreso restrictivo.

Abajo el voto ponderado de la elite profesoral.

Elección directa de todas las autoridades universitarias, una persona un voto.

Basta de gobierno oligárquico de las camarillas.

Cogobierno docente, no docente, estudiantil, con mayoría estudiantil y claustro único docente.

No a los pactos corporativos.

Por un movimiento estudiantil independiente de las camarillas profesorales.

¿Cómo luchar para derrotar a la LES?

La Franja Morada, dirección hegemónica del movimiento estudiantil desde la dictadura hasta finales de los ’90, fue un ejemplo de como moldear las organizaciones del movimiento estudiantil a imagen y semejanza del proyecto burgués mercantilista para la educación superior. Su vinculación orgánica con el sector mayoritario de lo más encumbrado de la elite profesoral los hizo participar de sus beneficios.

Coherentes con esta situación se encargaron de vaciar de cualquier contenido las organizaciones estudiantiles convirtiéndolas en centros de servicios. Las fotocopiadoras, los bares, el turismo estudiantil eran algunos de los rubros más relevantes cuya gestión se proponían plebiscitar una vez al año en las elecciones. Las ganancias asociadas a los diferentes espacios sirvieron para rentar un aparato nacional acorde al “espíritu de época” sellando una verdadera identidad de intereses entre las camarillas profesorales gobernantes de la universidad y dirección estudiantil.

En este marco fue que en la lucha del ’95 contra la sanción de la LES, que incluyó piquetes estudiantiles para impedir que los diputados sancionen la ley, tomas activas como la de 17 días en la universidad del Comhue, cientos de estudiantes apedreando el Parlamento, marchas a la comisarías y juzgados para liberar a los estudiantes detenidos, y movilizaciones de miles en todo el país, la Franja Morada logró que se impusiera su política de “consensuar” la ley con el gobierno en el parlamento.

Hoy las camarillas gobernantes que concentran rentas privilegiadas y el poder político en la universidad, junto con el Banco Mundial y la burguesía local intentan avanzar en la aplicación de la LES. Para esto cuentan con la venia del gobierno Kirchner y su secretario de políticas universitarias, Pugliese, que apuestan a mantener el “statu quo” de la Universidad de la LES dejando actuar a “la mano invisible” del mercado, o a lo sumo haciendo alguna reforma menor para mantener las apariencias.

La Franja Morada, continuando con su política del ’95, hoy presenta en el parlamento su proyecto de reforma cosmética de la LES queriéndonos hacer repetir la experiencia del ’95. En esta política no está sola la Franja Morada. La CEPA, junto con cómplices de la destrucción de la educación pública como Marta Maffei entre otros diputados burgueses, de la mano del presidente de la UNLP, el radical Aspiazu, la rectora sobischista Pechén y el reconvertido decano Salgado de la UNCo, reunidos en el “Foro Educativo”, preparan su propia reforma bajo el lema: “cambiar algo para que nada cambie”.

Luchemos por la Anulación de la LES

Debemos decir claramente quienes aspiran a reformar la LES no buscan más que “cambiar algo para que nada cambie” en la Universidad, es decir: conservar la universidad actual tal cual es. En el caso de la derogación esta sólo permite detener el avance de la LES pero no desandar el largo camino recorrido durante una década.

Hoy el único camino para dar por tierra con la decadencia de la universidad pública es pelear por la Anulación de la LES. Esto es, no solo detener su marcha privatista y elitizante, sino eliminar de una vez por todas su nefastos legado de títulos de grado devaluados, posgrados pagos, carreras moldeadas por las grandes empresas, poder de camarillas, prebendas, etc.

Contra las estrategias que proponen reformas cosméticas para volver a llevar al movimiento estudiantil a la encerrona del ‘95 tenemos que luchar por Anular la LES e imponer un Congreso Constituyente Universitario Nacional con mayoría estudiantil y elección directa de los delegados donde participen las organizaciones combativas del movimiento obrero y popular que termine de una vez por todas con la decadente universidad de la LES y siente las bases de una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo.

Construir Centros y Federaciones militantes

Frente a este panorama, a diferencia del ’95 en el movimiento estudiantil se han fortalecido federaciones independientes de la Franja como la FUC, y recuperado importantes federaciones como la FUBA y FUP.

Sin embargo, aún no ha habido una ruptura radical con el legado de la Franja Morada, reflejado en los aspectos de continuidad que se mantienen de los Centros y Federaciones moldeados por la Franja, y por ende funcionales a la Universidad de la LES contra la que nos proponemos luchar… y esta vez triunfar.

En este sentido, el caso paradigmático dentro de las federaciones recuperadas es la Federación Universitaria de Buenos Aires, dirigida por el Frente 20 de diciembre (PO, MST, Evet, Patria Libre) desde finales de 2001 que aún mantiene la monstruosa estructura de “centros de servicios” heredada de la Franja, donde mediante las ganancias del aparato de fotocopiadoras más grande del país, el del CBC, mantiene una estructura de decenas de militantes rentados.

Este empeño en mantener las fotocopiadoras contrasta con la poca iniciativa para impulsar instancias democráticas de autoorganización estudiantil como asambleas y cuerpos de delegados. Sin ir más lejos los congresos realizados por la Federación, a excepción de uno en el 2003, no se han diferenciado en nada de los que organizaba la Franja Morada donde la única discusión consiste en la rosca de los cargos y las fechas de convocatoria oscilan entre navidad y año nuevo. En este sentido es preocupante que el año pasado y hasta la fecha ni siquiera haya habido un “congreso” de estas características, ni siquiera una fecha cierta de convocatoria.

Es necesario dar la voz de alarma, no podemos derrotar verdaderamente a la LES sin romper totalmente con las formas organizativas de las que la Franja se valió para llevar a la derrota la lucha del `95. Es fundamental transformar las Federaciones arrancadas a la Franja en verdaderas Federaciones militantes que sean herramientas políticas de lucha del movimiento estudiantil. Para esto es necesaria la separación de los espacios de gestión (como fotocopiadoras, bares, etc.) de la dirección política de las mismas. Las agrupaciones que las dirigen no deben tener ningún militante rentado en los aparatos de gestión, ya que estas rentas representan el fundamento material de una actitud conservadora frente a los “centros de servicios” creados por la Franja.

Desde En Clave Roja venimos dando esta batalla tanto desde la presidencia del Centro de Filosofía de Córdoba, como dentro el frente Oktubre en la presidencia del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales de la UBA. En este último nos enfrentamos con la oposición de PO, MST, y otros compañeros que en la asamblea de la facultad votaron en contra de separar los espacios de gestión de la dirección política y de abandonar sus cargos rentados en las fotocopiadoras, cuestión que efectivizamos en lo que hace a nuestra agrupación.

Para construir Centros y Federaciones militantes tenemos que partir de lo más avanzado que dio el movimiento estudiantil en este sentido, desde la Interfacultades del ’99 que intentó disputarle a la Franja Morada la dirección del movimiento estudiantil mediante la autoorganización y la coordinación desde las bases de las diferentes facultades, o más recientemente la Interfacultades del Comahue que permitió el año pasado obtener una importante victoria del movimiento estudiantil de la UNCo frente a la camarilla de la rectora Pechén.

Desde el movimiento estudiantil tenemos que tomar el ejemplo de los trabajadores del Subte, de LAFSA, del Garraham, que protagonizaron recientes luchas. Como están demostrando los trabajadores, la organización desde las bases en cuerpos de delegados es el único mecanismo para sostener luchas duras como la necesaria para la anulación de la LES. Para la cual tendremos que derrotar a la burocracia estudiantil de la Franja, y a todas las agrupaciones que representan a los partidos patronales en la universidad que querrán llevarnos a la derrota como en el ‘95.

Para refundar las organizaciones del movimiento estudiantil desterrando todos los vestigios de burocratismo y clientelismo heredados de la Franja es necesario que las direcciones actuales de las federaciones universitarias, empezando por las que participarán del Encuentro de Estudiantes del 21 de abril organicen Congresos Estatuyentes en todas las Federaciones con delegados elegidos en asambleas por facultad.

Es necesario que el Encuentro de Estudiantes de un primer paso en este sentido creando una mesa nacional de Centros, Federaciones y agrupaciones para darle continuidad, cuya tarea principal sea organizar un próximo encuentro con delegados por facultad elegidos en asamblea.

Romper con el abstencionismo ideológico

La contrapartida ideológica de los centros de servicios moldeados por la Franja, fue el vaciamiento ideológico del movimiento estudiantil al que concebían como apéndice de las camarillas profesorales que eran las que legítimamente debían hacer ideología. El movimiento estudiantil era llamado a “tomar apuntes” y contentarse con la “democracia a secas” con la que supuestamente se “comía, se curaba, y se educaba”. Las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 representaron un gran revés para esta ideología, que sin embargo sigue siendo mayoritaria en el movimiento estudiantil.

Tampoco en este aspecto se ha avanzado aún frente al legado del radicalismo, todavía ningún Centro o Federación ha intentado romper con esta tradición que ya lleva más de dos décadas. En este sentido tenemos ejemplos históricos como la editorial EUDECOR fundada a mediados de los ’60 por la Federación Universitaria de Córdoba que emprendió la publicación de libros de autores marxistas para fomentar el debate de ideas frente la ideología del gorilismo oficial.

Desde su surgimiento En Clave Roja combate desde el marxismo revolucionario tanto a la ideología oficial generada en la universidad que hace apología del orden capitalista como a sus variantes reformistas, por eso hacemos la Cátedra Libre Karl Marx desde hace 8 años en todo el país, la revista Lucha de Clases, e impulsamos el Instituto del Pensamiento Socialista “Karl Marx” recientemente fundado.

Es necesario que las organizaciones del movimiento estudiantil abandonen el abstencionismo en esta batalla. Tenemos que impulsar desde cada Centro y Federación revistas de debate contra la ideología burguesa de las universidades. A su vez, contra la proscripción del “mercado editorial”, las organizaciones del movimiento estudiantil, como en la FUC en los ’60, tienen que tomar en sus manos la tarea de reedición económica de las obras de los autores socialistas que la academia veta.

Forjar la unidad obrero-estudiantil, pelear por un pacto Obrero-Universitario

En esto el movimiento estudiantil, a diferencia del ’95, tiene hoy un gran punto de apoyo: el movimiento obrero que sale a la lucha. Desde finales del año pasado con la lucha de los trabajadores del subterráneo, que logró un importante triunfo e impuso un piso de $1600 para al reclamo salarial, las luchas obreras se suceden sin solución de continuidad. Recientemente la lucha del Hospital Garrahan, de los trabajadores de LAFSA, en la capital; de los docentes en Salta; en el Gran Buenos Aires los obreros Astillero Río Santiago y los trabajadores de la salud, estos últimos también en lucha en Neuquén; en Chubut, la durísima lucha de los pesqueros. A su vez, los nuevos sectores que salen a la lucha se encuentran con bastiones de la vanguardia obrera que siguen protagonizando luchas ejemplares como los trabajadores de cerámica Zanon.

Como denominador común en estas luchas, vemos a un movimiento obrero que se autoorganiza frente a la burocracia (tanto de la CGT como de la CTA), en cuerpos de delegados y asambleas, y comienza a dar pasos históricos en la coordinación como el Encuentro Obrero realizado el 2 de abril en Buenos Aires, la huelga solidaria del Subte por LAFSA y el Garraham, o el reciente acto unitario del 1º de mayo pasado.

A esto se suma en la universidad la lucha que vienen protagonizando la CONADU y la CONADU histórica con el paro escalonado cuya exitosa primera jornada demostró la predisposición a la lucha de los docentes universitarios.

Estos no son hechos menores, la clase obrera que sale a lucha debe ser el principal aliado del movimiento estudiantil en la lucha contra la Universidad de las grandes patronales, de la elitización y la ideología de mercado y por la defensa de una educación pública, gratuita y de alto nivel científico contra las camarillas profesorales que concentran las prebendas y los cargos en la universidad. Un indicio de esta unidad se dio en la reciente lucha del Comahue donde los obreros de Zanon acompañaron a los estudiantes a la sesión del Consejo Superior en la que se impuso la votación contra las acreditaciones en la CONEAU.

Al mismo tiempo es necesario, y por eso luchamos desde En Clave ROJA, que una fracción del movimiento estudiantil se una a la lucha de la clase obrera contra los patrones, el gobierno y el imperialismo, en el camino de la lucha anticapitalista por una sociedad sin explotados ni explotadores. En este camino, luchamos por forjar un verdadero Pacto Obrero Universitario con las organizaciones combativas y democráticas de los trabajadores, para poner todos los recursos científicos, intelectuales y materiales, al servicio de desarrollar la lucha independiente y revolucionaria de la clase trabajadora.

A 10 años de la promulgación de la LES, queremos dejar bien en claro que luchamos por profundizar el camino de unidad entre el movimiento estudiantil y las auspiciosas luchas obreras que vemos día a día. Queremos retomar las banderas de la unidad obrero-estudiantil del Mayo francés y del Cordobazo, empezando por rodear de solidaridad las luchas que está dando el movimiento obrero, y llegando a organizar acciones y conquistar organismos comunes para luchar contra el “capitalismo en serio” de Kirchner, que se construye sobre la devaluación del salario obrero, la esclavitud capitalista, y la entrega nacional al imperialismo.

Por la Anulación de de la LES

Luchemos por una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo

Agrupación Nacional Universitaria

En Clave ROJA

(PTS-independientes)

UBA: Cs. Sociales; Psicología; Filosofía y Letras; Exactas y Naturales; Arquitectura y Diseño, Derecho; Cs. Económicas; CBC Tucumán; CBC Puán; CBC Montes de Oca.

U N La Plata: Bellas Artes; Humanidades; Medicina; Periodismo; Arquitectura; Derecho; Ingeniería.

U N Rosario: Humanidades y Artes; Ciencias Políticas; Comunicación; Derecho.

U N Córdoba: Filosofía y Humanidades; Derecho; Comunicación; Psicología.

U N Comahue: Humanidades; Psicología; Medicina.

U N de Cuyo: Cs. Políticas y Sociales; Filosofía y Letras; Artes y Diseño; Centro de Estudiantes Terciarios del Normal.

U N San Luis: Bioquímica y Cs. Humanas; U N Jujuy; U N Tucumán; U N La Matanza; U N del Sur; U N de Lomas de Zamora; U N Gral. Sarmiento.

 

Roberto Arlt: periodista, escritor y atorrante de arrabal

(Nota publicada en La Izquierda Diario)

En 1942, un 26 de julio se paralizaba el corazón de Roberto Arlt, el escritor y periodista que fue participe y testigo de las convulsivas décadas de los años veinte y treinta. Aquí repasamos sus novelas, la fijación de izquierda y los clásicos Aguafuertes

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Nacido en el barrio porteño de Flores, en abril de 1900, era hijo de inmigrantes europeos, el padre prusiano y madre polaca. Allí hizo el colegio primario donde ya daba sus primeros síntomas, no era un hueso fácil de roer.

En sus Aguafuertes porteñas comenta el encuentro con su maestro de primaria cuando este le confiesa “eras un salvaje; ese es el término. Yo muchas veces, mirándote, me decía: adónde diablos irá a parar este muchacho con el carácter que tiene. Para obrero, no sirve. Para empleado, tampoco va a servir. Incluso conversamos una vez con el director de la escuela, el señor Salomone, de vos. Tu mamá venía a pedirnos que no te echáramos de la escuela; pero era un problema tenerte. No estudiabas ni dejabas estudiar” (El viejo maestro, 20 de Julio de 1930).

Pero además del bardo en la escuela, había un padre golpeador que lo atormentaba no solo física, a los cintazos por alguna macana que se mandaba el pibe, sino también psicológicamente, tal vez peor. Este suceso está bien relatado en una de sus celebres novelas Los siete locos.

Se inició en las lecturas de la manera en la que pudo. Tal vez por influencia materna, quien le recitaba versos de Dante. Así, se acerco a las bibliotecas de barrio, alguna que otra biblioteca anarquista, para iniciarse en la literatura y volverse autodidacta.

Colaboró en la prensa de izquierda en los agitados años que teñían la época de color rojo comunista, a partir del triunfo de la Revolución Rusa en Octubre de 1917. En esa época se desarrolla Roberto Arlt colaborando en Extrema Izquierda y Última Hora.

Corría la década del veinte cuando vio la luz su primera novela El juguete rabioso (1926), es una especie de autobiografía. El sueño de inventor, y el fracaso se retroalimentan. El inventor que fracasa vuelve a aparecer con la rosa de cobre en Los siete locos. Y tiene un fundamento en la realidad, el quería inventar algo que este a la altura de un Edison.

En El juguete rabioso aparecen los temas que recorrerán las Aguafuertes y toda su obra. La traición, el robo, problemas con la policía, la oscuridad, las pensiones, el sexo, el anarquismo, las fuerzas represivas… De cada uno de ellos saldrían nuevos motivos para su reflexión periodística a veces con el toque de ironía propio del lenguaje lunfardo, otras en tono “serio”, cuando el mismo dice que tiene que justificar su sueldo.

Por ejemplo, una que es una gran denuncia a la decadencia de los hospitales de la época. Arlt recorre los hospitales de la Capital con un medico amigo, recién recibido y sin autorización se meten a donde están los leprosos y tuberculosos para hacerles preguntas acerca del derrumbe de la institución y, por ende, de la decadencia de los mismos. Comenta que en un caso, los enfermos no quieren hablar. A las dos horas cuando se retiran, un grupo de tuberculosos los espera en el automóvil dispuestos a denunciar todo tipo de faltantes para la higiene personal, los enfermos aclaran que antes no habían hablado porque pensaban que los investigadores eran parte de la policía.

Arlt constata que las responsabilidades hacen el recorrido equivocado. Se acusa primero a los enfermeros, luego a los médicos y finalmente al director del hospital y concluye: “frente a un desquicio de tal magnitud no puede haber responsabilidades individuales, sino colectivos, es decir, que la Intendencia y a través de muchos años de indiferencia, es la única y exclusiva culpable de la terrible depresión económica que ha transformado a los hospitales en derruidas barracas de cemento, donde los enfermos quedan casi abandonados a los azares de la suerte” (¡Por fin se acuerdan de los hospitales! 17 de Julio de 1933).

¡Cuanta vigencia! Antes, durante y después del kirchnerismo la salud, como el resto de los servicios esenciales son, como casi todo en este mundo, una mercancía que se compra y se vende, de la cual el Estado capitalista es el principal mercenario. Lo comprobamos con cada muerte (evitable), sea por gripe A, sea por falta de insumos, por epidemias, por maltrato al personal en definitiva por el “desquicio” del Estado.

Con respecto a sus novelas Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931), vale decir que son una locura. Pero prefiero recomendar esta nota, que describe muy la trama y que fue llevada a la pantalla de la Tv Pública durante el 2015 de la mano de Ricardo Piglia. Muy buena producción, por cierto.

Sin embargo, su última novela me hace acordar (seguramente a usted también) a alguna que otra situación de hipocresía, doble moral (burguesa) u otras por el estilo con respecto al amor. El amor brujo (1932) es el reflejo del amor no libre. Sino escondido, ocultado, “de trampa” (mayormente protagonizado por hombres que engañan a sus esposas y no le dicen que se van a ver con otra mujer en, por ejemplo, un telo. Pero es un “escándalo” si la mujer es quien toma la posta y se va “de trampa” a un telo, con el amigo del barrio o el esposo de la vecina…). En resumidas cuentas de eso se trata y de los fantasmas de la hipocresía.

De las obras de teatro, logró estrenar Trescientos millones (1932), Saverio el cruel y El fabricante de fantasmas (1936) entre otras.

Más allá de la rivalidad entre el grupo de Boedo, los escritores más arrabaleros, parte de los suburbios obreros de la época contra los de Florida, capitaneado por el nacionalista Lugones y luego por Borges (a propósito me pregunto ¿Qué hubiera dicho Arlt al ver a Borges (y Sábato) salir del almuerzo con Videla, bajo la dictadura militar de 1976 y decir que la dictadura era “un gobierno de caballeros”?). Decíamos que más allá de esa rivalidad, Arlt era de izquierda, no definidamente partidario (tuvo algún que otro encontronazo con el Partido Comunista Argentino) pero hacía aparecer al socialismo en su obra. Por ejemplo cuando el Astrólogo y Remo Erdosain van a Dock Sud a buscar dinero falsificado, dice que tal vez allí se encontró con el anarquista Severino Di Giovanni, con quien tiene un intercambio sobre bombas versus gases tóxicos para hacer la revolución. Como no hacerlo aparecer, si Arlt presenció su asesinato.

Luego del golpe de Uriburu, (6 de septiembre de 1930) Arlt deja ver la censura con un toque de ironía, se burla de la “revolución” y es escéptico de porvenir que le espera al país. Sin saberlo, anticipaba la década infame.

ARLT “2.0”

El escritor, ya reconocido del diario El Mundo, donde escribía diariamente sus Aguafuertes (no sólo porteñas sino también Cariocas y Madrileñas) da un paso más y toma partido por la militancia.
En 1932 funda con Elías Castelnuovo la Unión de Escritores Proletarios, donde se agruparán varios escritores y personalidades la cultura, con el apoyo de los comunistas. Fundan una revista llamada Actualidad y en uno de sus ejemplares se dejan ver los fundamentos de la nueva agrupación alrededor de tres puntos: 1) la defensa de la Unión Soviética, 2) la lucha contra la guerra imperialista y 3) la lucha contra el fascismo y el social-fascismo.

“Dos llamados: ¡Escritores de la Argentina! Adheríos a la Unión de Escritores Proletarios por la causa de los trabajadores. Colaborad en Actualidad según el programa arriba enunciado. ¡Corresponsales obreros de la Argentina! Vosotros sois la base de los futuros escritores proletarios. Vosotros, que formáis parte directa en la lucha en el campo, en la fábrica, la usina, el taller, el transporte, en los movimientos clasistas, esgrimid la pluma para contribuir al desenvolvimiento en la Argentina de la literatura proletaria. A vosotros también os ofrecemos las páginas de Actualidad.
Comisión provisoria organizadora de la Unión de Escritores Proletarios.
Elías Castelnuovo y Roberto Arlt”

En este medio reproducimos el llamado a los corresponsales obreros, como mejor homenaje a quien nos hizo soltar una y otra carcajada leyendo sus crónicas en el bondi. Me paso una y otra vez, y me tenté en leer en voz alta a toda la prole amontonada en el furgón del tren Belgrano norte, bajo una espesa nube de faso, a la hora pico. Sin más, que el mundo sea el que siga leyendo al vago y atorrante, pero siempre amigable Roberto Arlt.

Cámpora y el “Devotazo”

Luego del Cordobazo, la dictadura de Onganía comienza su lenta agonía. En las próximas elecciones, Héctor Cámpora asume la presidencia y se produce el Devotazo, la liberación masiva de los presos políticos.

La feroz dictadura de Onganía, herida de muerte por el Cordobazo de mayo de 1969, que inició una etapa revolucionaria en la Argentina, desencadena una serie de levantamientos obreros y populares en todo el país. La dictadura comienza una transición para levantar la proscripción a todos los partidos políticos, pero específicamente al partido al que el movimiento obrero respondía políticamente: el peronismo.

Desde Puerta de Hierro, Perón maniobra hábilmente en dos direcciones, por un lado “deja correr” los actos de los grupos guerrilleros mas importantes como el PRT-ERP y Montoneros. Eso obliga a la dictadura, ya con Lanusse a cargo, a negociar la vuelta de Perón al país y el llamado a elecciones para el 11 de marzo de 1973. Por otra parte, Perón usa la carta de Cámpora para lograr un consenso inicial que calme los ánimos y que logre contener dentro del marco de la democracia burguesa las aspiraciones de justicia social del movimiento obrero y la juventud y que a la vez contenga las aspiraciones de poder de la derecha del peronismo: la burocracia sindical que venía siendo duramente cuestionada por su colaboración con los gobiernos dictatoriales desde el golpe de 1955 en adelante.

Como decíamos, el 11 de marzo Héctor Cámpora-Vicente Solano Lima gana las elecciones con el 49,59% de los votos (5.907.464 en votos absolutos).
El 25 de mayo, en la ceremonia de asunción en el Congreso participaron los líderes Salvador Allende de Chile y Osvaldo Dorticós de Cuba, con este último Cámpora proclama el restablecimiento de las relaciones amistosas con la isla que vio al argentino-cubano Ernesto Che Guevara convertirse el referente revolucionario para la juventud en todo el mundo. El clima político del momento es claramente de izquierda, y la Tendencia Revolucionaria de la Juventud Peronista así lo entiende, viendo a Cámpora como “su” gobierno, al que amistosamente apodan el “Tío”.

En la Casa Rosada no hay un solo policía, mucho menos personal de las FFAA –de hecho la Junta Militar abandona el lugar en helicóptero-, y los que se hacen cargo efectivamente de la seguridad del presidente son los Montoneros que copan cada rincón de la casa de gobierno.

En las afueras de la Plaza de Mayo y de la Plaza de los dos Congresos las masas ganan las calles y lentamente miles de personas empiezan una lenta marcha hacia la cárcel de Devoto.

La cuestión de los presos políticos había sido uno de los ejes de campaña del presidente electo, pero no estaba claro de que manera lo haría, ni cómo ni cuando. En su primer discurso presidencial anuncia el proyecto de ley para otorgar el indulto a los presos políticos. Pero las masas no estaban dispuestas a esperar que la burocracia estatal resuelva un problema político crucial y toman la iniciativa una vez más. Nótese que aún permanecía la sangre caliente del crimen de la dictadura conocido como la Masacre de Trelew pocos meses antes (22 de agosto de 1972), y los ánimos de revancha estaban a flor de piel en amplias franjas de masas de los trabajadores y la juventud.

En las inmediaciones de la cárcel las masas comienzan a llegar en horas de la tarde. Mientras un periodista de TV cubre la noticia y nota los movimientos del pabellón donde están los presos políticos, que hacen flamear banderas de los Montoneros, FAP y del ERP. Desde el patio también se forman los militantes con consignas que dicen “Ninguna tregua al Ejército opresor” y “A vencer o morir por la Argentina”, mientras un grupo de niños corean, contagiados por el ánimo popular “aquí están estos son los muchachos de Perón”, los presos adentro del penal comienzan a prender fuego colchones y frazadas.

La noche cae y la cárcel de Villa Devoto es una más de las tantas que son asediadas por la movilización popular.

Esta presión es la que obliga a Cámpora a proclamar el Indulto que beneficia a más de 500 presos políticos, poniendo en los papeles lo que de hecho sucede en las calles. Al grito de “Son nuestros compañeros, todos los guerrilleros” y “¡Libertad! ¡Libertad!” salen de a centenares los detenidos de la cárcel en un clima de triunfo político.

Al mismo tiempo, una oleada de ocupación de fábricas y facultades recorre el país, demostrando la energía y predisposición a la lucha de las masas que desde la época de la “Resistencia peronista” forjó a uno de los movimientos obreros más combativos del mundo que supo enfrentar tanto a las dictaduras militares y gobiernos “democráticos” como los radicales de Frondizi e Illia, que colaboraron en la proscripción del peronismo.

La “Primavera Camporista” como se conoce a los 49 días del gobierno, terminará con la vuelta de Perón este tenía elegir que entre la izquierda peronista que expresaba Montoneros y la derecha del movimiento expresada por la burocracia sindical, de donde saldrían los matones de la Triple A, y efectivamente Perón eligió a esta última opción que orquestó la Masacre de Ezeiza, hecho que asestó un duro golpe al equilibrio logrado por Cámpora entre las dos fracciones que se disputaban la dirección del movimiento peronista.

La burguesía argentina ve con preocupación los hechos iniciados a partir del Devotazo y la composición del gabinete donde había representantes de la izquierda peronista y nunca habían tenido tanta vigencia las palabras de Rucci, el secretario general de la CGT, “Perón se fue del país para evitar un baño de sangre; y fíjese como se escribe la historia: tiene que volver al país para evitarle un baño de sangre”.

El primer paso estaba dado, la proscripción del peronismo había sido levantada y el líder regresaba al país para intentar contener y diezmar a la vanguardia del movimiento obrero.

Lo que siguió fue el curso derechista cada vez más abierto de Perón y es tema de reflexión a la hora de pensar sobre la vigencia de pelear por la independencia política de los trabajadores, independencia que será producto del enfrentamiento a la burocracia sindical y desde luego a las patronales de la ciudad, el campo, nativa y extranjera.

La revolución de los claveles en Portugal

En el 42 aniversario:

En 1974 Portugal se encontraba bajo una dictadura de más de 50 años. Pero el 25 de abril se inicia la llamada Revolución de los Claveles que daría final a la dictadura e iniciaría una nueva y candente etapa de la lucha de clases.

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Hacia fines de la década de 1960 todas las colonias africanas pertenecientes a los países europeos, se encontraban en un proceso de lucha por su descolonización; Guinea, Angola y Mozambique, que estaban bajo la bota de la dictadura portuguesa, son ejemplos de ello.

Portugal consideraba esta lucha como un “Elemento de identidad Nacional”, lo que lo llevó a destinar grandes inversiones económicas y militares, para mantener sus colonias por medio de la fuerza, sosteniendo una guerra colonial difícil de sostener para un país que no contaba con grandes recursos.

Entre finales de 1973 e inicios de 1974 las contradicciones sociales se incrementan, aumentando con ellas la predisposición a la lucha de las masas. Se venían dando muestras de descontento social por parte de trabajadores y estudiantes, que se vieron reflejadas en una huelga de más de 100.000 obreros y decenas de manifestaciones contra la guerra en África y la guerra de Vietnam.

Bajo este contexto de guerra colonial se va gestando dentro de los mandos medios del régimen militar portugués un descontento con la forma de llevar a cabo la política, aunque aún respondiendo a intereses capitalistas. Ese malestar se expresó a través del general Antonio Spínola quien publica en febrero de 1974 el Texto “Portugal o futuro” donde declaraba que el país no debía continuar con el conflicto militar en África y buscar una salida política para el mismo, pero siendo funcional a otra fracción de la burguesía.

Bajo esta atmósfera nace el MFA (Movimiento de las Fuerzas Armadas) que en marzo de 1974 encabeza el levantamiento de Las Caldas, contra Caetano, sublevando un regimiento de infantería, levantamiento que fracasa.

El 24 de abril a las 22:55 hs se escucha en la radio de Lisboa la canción“E depois do Adeus” esa fue la señal para el comienzo de la revolución. A las 00:25 hs del 25 de abril suena una segunda canción que representa la orden de ocupar los puntos estratégicos del país y que los mismos sean tomados bajo el mando del MFA.

Al amanecer los obreros, estudiantes y amas de casas impulsados por un fuerte sentido revolucionario salieron a las calles, desobedeciendo las órdenes del MFA quienes pedían que se queden dentro de sus hogares, y tuvieron participación directa en el derrocamiento de la dictadura. El interés del MFA no fue encabezar una revolución de masas, sino remover mediante un golpe a la camarilla del gobierno para iniciar una transición a un régimen democrático burgués. No es la primera vez en la historia que las masas aprovechan una crisis en las alturas para irrumpir en escena. Al respecto León Trotsky define que “la historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos”.

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En medio de la tempestuosa agitación que vivía el país una vendedora de flores reparte sus claveles rojos a los soldados, escena que marca y le da el nombre a esta revolución.

A las 09:00 hs ya se había tomado el control de los aeropuertos de Lisboa, la capital, y Oporto y los puertos del atlántico de Madeiras y Azores.

Alrededor de las 18:00 hs Caetano ante la presión del pueblo portugués en las calles, presenta su rendición ante el general Spínola. Horas más tarde el MFA ocupa el cuartel de Aviación de Lisboa y los últimos cuarteles con militares aún leales a Caetano. El último lugar en ser ocupado fue el Cuartel de la policía política (PIDE), quienes resistieron con armas de fuego y disparando contra la multitud que marchaba por las calles apoyando la revolución, matando a 4 personas e hiriendo a decenas.

Luego de su ascenso el MFA llevó a cabo las primeras medidas “socialistas”, como ser la nacionalización de varias empresa y bancos pero, cabe decir que la nacionalización de los bancos se logra por la lucha de los propios bancarios quienes tomaron las instalaciones no dejando ingresar a ningún ejecutivo, y custodiando por medio de piquetes de vigilancia el no ingreso de los mismos. Luego de varios días presentaron un informe donde daban a conocer el sabotaje económico llevado a cabo por las entidades bancarias.

Por otra parte se dio un fenómeno de abandono de empresas por parte de la burguesía, que fueron ocupadas y puestas a producir bajo control obrero. Fue el inicio del desarrollo de diferentes formas de coordinación obrera con el surgimiento de los comités de fábrica, inquilinos y soldados.

Revolución y doble poder

Estos comités de inquilinos y soldados fueron la máxima expresión que tuvo la organización de la clase obrera y trabajadora en la revolución portuguesa. Representaron una parte clave de poder en Portugal durante la época de revolución, sobre todo porque escapaban a la dirección de los partidos reformistas, pero por desgracia tuvo sus límites, ya que eran comisiones de base obreras, inquilinos y soldados con un carácter espontáneo y descentralizado, y que sin un partido revolucionario no se logró generar un doble poder y que garanticen la toma del poder en sus manos.

 

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Los trabajadores controlan la producción

Veamos como caracterizaba Nahuel Moreno la colaboración entre las fuerzas que querían desarticular el proceso revolucionario; “el MFA y el stalinismo están transformando –o intentando hacerlo– las ocupaciones y comisiones obreras, de carácter profundamente anticapitalista y revolucionario, en sus opuestos, procapitalistas y contrarrevolucionarios, nacionalizando las empresas y nombrando administradores del estado burgués para dirigirlas. El movimiento obrero en ascenso expropió de hecho a las empresas al ocuparlas, y las administró a través de las comisiones obreras; el MFA-PC, aceptando el hecho progresivo de expropiar al sector afectado de la burguesía, expropió a su vez a los obreros, quitándoles lo que ya estaba en sus manos e imponiendo sus administradores burgueses” (Ver “Revolución y contrarrevolución en Portugal”)

Claramente el MFA respondía a intereses capitalistas por lo que, luego de una reunión con el secretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinger, el ministro Mario Soares (PS), “en nombre del socialismo” comienza una fuerte ofensiva sobre los comités y todo el pueblo trabajador, así como también apoyó de forma directa una contraofensiva a cargo de Costa Gómez contra soldados que se sublevaron, y por último se comprometió a no llamar a movilizar a las masas.

Así fue como se terminó de desarticular el proceso revolucionario de Portugal.

El rol de PC y el MFA en la destrucción de la revolución

Hay que tener en cuenta que uno de los límites de la revolución portuguesa fue que la dirección del MFA hacía recaer los costos de la crisis sobre el pueblo trabajador; un ejemplo claro fue el llamado al “Domingo de Trabajo”, donde se proponía aumentar la producción para enfrentar la crisis, es decir una recuperación económica a base de mayor explotación.

El PC no se quedó atrás, cumplió un rol clave: el silencio. Al igual que toda su historia en la posguerra, el PC fue funcional al gobierno burgués de turno bajo la lógica de la “revolución por etapas” de primero vencer al fascismo y luego la lucha por las reformas sociales. Se prestó a todo tipo de colaboración con la burguesía.

Uno de los compromisos que tomó el PC durante el gobierno del MFA fue garantizar la no movilización de las masas, es decir mantener “dormida” la lucha de todo el pueblo portugués. Se esforzaba por demostrar que al intentar organizar “Asambleas Populares o Comités” estaba a favor de la revolución del proletariado, sin embargo encubría la más estrecha colaboración con los explotadores y el MFA.

Por este tipo de métodos, el PC y el PS junto al mismo MFA se convirtieron en los principales enemigos de la revolución y fueron los encargados de terminar con la misma convirtiendo al modelo portugués como un ejemplo mundial de transición de las dictaduras a la democracia burguesa.

En abril de 1975, el MFA convocó a 12 partidos a realizar una “Plataforma para el pacto”. Acudieron 11 partidos y lo aprobaron 10, entre ellos los tradicionales PPD y el CDS, junto al PS y el PC.

En abril de 1976, una Asamblea Constituyente instituye y llama a la elección directa presidencial. Ésta es ganada por Eanes, un oficial militar del MFA. Así queda consumado el desvío de la revolución portuguesa.

La lección de Portugal

A pesar del heroísmo de las masas, de los trabajadores, de los soldados y de los inquilinos, que “irrumpieron en el gobierno de sus propios destinos” no pudieron hacer que Portugal sea el inicio de una nueva era de revoluciones clásicas triunfantes. Portugal fue un hecho agudo en el ciclo de levantamientos y del ensayo revolucionario mundial abierto con el Mayo Francés de 1968, del que también fueron parte la Primavera de Praga del mismo año y el Cordobazo en Argentina de 1969.

Reflexionando sobre el rol del partido y su rol con los órganos de doble poder (los comités de obreros, soldados e inquilinos para el caso de Portugal) Trotsky sostiene que: “cuando el soviet tiene a su cabeza un partido revolucionario, tenderá conscientemente y a tiempo a adueñarse del poder. Adaptándose a las variaciones de la situación política y al estado de ánimo de las masas, preparará los puntos de apoyo de la insurrección, ligará los destacamentos de choque a un único objetivo y elaborará de antemano el plan de ofensiva y del último asalto: esto precisamente significa introducir la conspiración organizada en la insurrección de masas.” (Ver “El arte de la insurrección”)

Por ello todo nos conduce a la conclusión de que el ensayo no fue más lejos, no por falta de predisposición de las masas para vencer a los agentes del imperialismo y a ese gran aparato contrarrevolucionario llamado estalinismo, sino más bien por la ausencia de un partido revolucionario fuertemente anclado en los sindicatos, universidades y barrios populares. Las lecciones de esta revolución son un gran punto de apoyo para no partir de cero.